Yo considero la pintura como un primer impulso hacia el razonamiento lógico. Me explico: imagino su nacimiento situado entre el lenguaje (aunque ignoro qué surgió antes) y el análisis racional de la realidad con fines prácticos, más o menos como una forma de reafirmar las representaciones mentales, que por inmateriales quizá carecían de la suficiente consistencia en la mente de los primeros homo sapiens. Veo a un troglodita pensando en el objeto o animal al que acaba de dar un nombre. Quiere entender como se comporta, como se mueve...pero solo tiene como guía una débil intuición. Y lo primero que se le ocurre para profundizar en la naturaleza de esos objetos del entorno con los que deberá interactuar es copiarlos, como una forma más ingenua de análisis que la de las representaciones verbales. Esto me lleva a pensar que una obra de arte siempre significará, necesariamente, mucho más para el que la realiza que para el mero espectador. Por eso, llegada la hora de que se requiriese del arte una utilidad, y siendo, en mi opinión, la más obvia, la movilización social que , eso sí, deriva de un efecto más complejo pero menos "peligroso" en la sugestión individual; para cumplir ese objetivo, digo, el artista debe explicitar un mensaje. No basta mostrar la realidad, hay que mostrar de forma especialmente sugestiva cómo interactuar con ella.
Discutiendo con mi hermano sobre cierta tribu urbana ligada a un género de música popular que él desprecia, tachó a sus miembros de "sentimentales". Yo le dije que "por supuesto. Es que si quieres movilizar a las masas apelando a la razón estás loco. Para eso hay que apelar a las emociones". Esto me recuerda a las palabras del músico (que no recuerdo y, maldito sea google, no da lo que se espera de él cuando más lo necesitas) que dijo: "déjame componer la música del pueblo, y haré más que dictando sus leyes".
Y con tanto rodeo quiero llegar a esto: haciendo uso de mi imaginación y de la síntesis del popurrí de conocimientos que tenemos muchos belloartistas sobre los señores Freud y Jung, digamos que veo la cosa así: El subconsciente está consitituido por símbolos que afloran a la consciencia mediante las asociaciones verbales. Para los de la facultad de psicología, que se que no estiman a don psicoanálisis, dejémoslo en que en el paleocortex probablemente se almacena la información que determina los instintos y que, siendo su efecto en nuestra conducta tan poco susceptible de un análisis reflexivo previo a su ejecución, difícilmente podríamos describir satisfactoriamente su contenido como una serie de proposiciones verbales a modo de "instrucciones"; ¿nos vale así?. Por esto, las imásgenes provocan en nosotros un efecto menos definido, a veces incluso difícil de verbalizar, pero mucho más potente.
Y esa característica es justo la que nos interesa hoy en día, especialmente a los jóvenes, si queremos acabar de una vez con un sistema al que nuestros derechos le importan tres cojones. Seamos realistas: las cosas importantes, las que desempeñan un papel determinante en nuestro destino, no se consiguen pidiéndolas por favor. Hace falta ser un poco más "agresivo". Y me contengo porque no se hasta que punto es ilegal incitar a llevar a cabo la coordinación de la actividad mental con la actividad física. ¿Y cómo se puede incitar al pueblo a perder cualquier miedo a la hora de exigir lo que es suyo? pues despertando en ellos un impulso cuyo significado no se pueda concretar del todo. Porque en el momento en que algo es perfectamente definible, se puede analizar fácilmente, y ver los riesgos que implica. Eliminando en la medida de lo posible la tendencia a reflexionar sobre las consecuencias del acto se elimina en gran parte la aparición del miedo a las represalias.
Y admitámoslo, jóvenes, gente del 15-M, indignados: tenemos miedo, mucho miedo. Ese miedo nos hace creer que sentándonos en la puerta del sol y levantando las manitas en el aire vamos a conseguir algo.
No voy a ser más claro, porque se que nos vigilan, XD. Pero sacad vuestras propias conclusiones.
No es país para bajos
Blog para la asignatura de Bases didácticas de las Artes visuales
jueves, 17 de noviembre de 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
Exposición:"La Caballería Roja" en La Casa Encendida
Con el tiempo uno se da cuenta de la gran cantidad de datos importantes que se quedaron en el tintero durante los años de su juventud que había pretendido dedicados a su formación. Esta es una de las pocas veces en que (hasta ahora) puedo decir que el papel del arte era fundamental a la hora de profundizar en otras materias, y sin embargo, la poca importancia que se le concede en los sistemas educativos actuales hizo que quedaran en mis esquemas de conocimiento-razonamiento importantes lagunas, por lo menos con respecto al tema que voy a tratar.
Cuando hace un par de años leí 1984 de Orwell, me encontré ante una crítica del Comunismo tan exagerada en apariencia que resultaba en parte disparatada o ingenua cuando menos, y en parte también provocadora de una sensación de extremo agobio. Lo que leía me pareció tan llevado al extremo, tan delirante, que cuando supe que posteriormente se hizo también una película basada en el libro, no quise verla, por parecerme demasiado dificil recrear la atmósfera ultradesasosegante de la novela. Como he escuchado solo malas críticas respecto al filme, no tengo intención de verlo; pero dejando esto a un lado, adonde quiero ir a parar es a que, tras visitar esta exposicíon, he llegado a la conclusión de que no era tan difícil concebir una sociedad tan parecida a la de la Rusia Comunista. Es cierto que muchas de las actividades que desenmascararon la abominable maquinaria alienante en que se habia llegado a convertir la URSS (experimentos de lavado de cerebros y control mental, el GULAG y los campos de concentración, genocidios, etc) saldrían a la luz muchos años más tarde, pero cualquier extranjero que se hubiese paseado por las calles de, por ejemplo, el Moscú de la época, habría salido corriendo de allí de poder hacerlo.
Bien es cierto que, si a mi me causó tan fuerte impresión el imaginar ver alguno de los carteles de la muestra por la calle, hay que tener en cuenta que, al ser la formación (y/o al menos la cultura visual) de la sociedad de la época menos "sofisticada", es comprensible que no les chocara tanto el estilo poco sutil de la propaganda comunista.
Un buen ejemplo de este estilo sería un cartel (imagen sobre estas líneas) en el que aparecía el bueno de Stalin sentado frente a su mesa con una pluma en la mano, frente a un papel en el que escribía algo, a la luz cálida de una lámpara, y con una sonrisa paternal en su bigote; debajo de esta escena, el cartel rezaba: "en el Kremlin, el camarada Stalin cuida de todos nosotros" (si no recuerdo mal).
Otro ejemplo podría ser la maqueta de un proyecto de una escultura de Lenin situada entre dos torres de la red eléctrica, con los cables de alta tensíon tendidos tras su cabeza, de una torre a otra.
Y me viene bien recordar estos ejemplos para hablar de otro aspecto del arte soviético que, aunque me llama menos la atención que las obras nombradas, me interesa por lo irónico de lo que sería, en parte, legado suyo en el arte posterior. Hablo de contraponer a ese estilo figurativo del Realismo Socialista, el de los constructivistas, claro.
Sobre estas líneas, dos obras de Aleksandr Rodchenko
Lo cierto es que, si en un principio me parecía ingenuo pretender formar el pensamiento y comportamiento de las masas mediante un nuevo simbolismo creado a partir de formas geométricas, admito que sí veo la posibilidad de cierta eficacia si se presenta en un contexto verbal relacionado ( ver: ilustraciones de E. Lissitzky para "Historia de dos cuadrados" ); pero insisto en que, una vez más, como ocurriría con frecuencia en décadas posteriores, la "elite" artística menospreciaba el poder de una cultura visual formada a lo largo de siglos de historia. Es como si hubiesen dicho: " vamos a lavarles el cerebro sin que ni siquiera se den cuenta", obviando que cualquier humano está más predispuesto a dejarse manipular por quien le es más familiar.
Así que, como decía, no deja de ser irónico que un arte creado para conseguir que ciertas ideas calaran más hondo, casi podría decirse que en el inconsciente, acabara (aunque eso sí, puede que fuera mayor la influencia del suprematismo, que por otro lado, también inspiró a los constructivistas) siendo un antecesor del arte más desprovisto de significado que hasta ahora ha sido capaz de hacer la especie humana, un arte tan inocuo que cualquier oficina bancaria puede exhibirlo en algún despacho sin temor a ofender a nadie o violentar a nadie, o de perder clientes.
Un cartel obra del grupo de caricaturistas Kukriniksi.
POSDATA: Como en asuntos que pueden concernir a las ideas personales siempre es conveniente quitarle hierro al asunto, aquí dejo, como broma (aunque cuidado: los autores parecen hablar en serio) este pequeño homenaje a Don José "Acero"
Canción: Stalin, el hombre de acero, Grupo: Proletariatets Befrielsesorkester
(o algo así)
Cuando hace un par de años leí 1984 de Orwell, me encontré ante una crítica del Comunismo tan exagerada en apariencia que resultaba en parte disparatada o ingenua cuando menos, y en parte también provocadora de una sensación de extremo agobio. Lo que leía me pareció tan llevado al extremo, tan delirante, que cuando supe que posteriormente se hizo también una película basada en el libro, no quise verla, por parecerme demasiado dificil recrear la atmósfera ultradesasosegante de la novela. Como he escuchado solo malas críticas respecto al filme, no tengo intención de verlo; pero dejando esto a un lado, adonde quiero ir a parar es a que, tras visitar esta exposicíon, he llegado a la conclusión de que no era tan difícil concebir una sociedad tan parecida a la de la Rusia Comunista. Es cierto que muchas de las actividades que desenmascararon la abominable maquinaria alienante en que se habia llegado a convertir la URSS (experimentos de lavado de cerebros y control mental, el GULAG y los campos de concentración, genocidios, etc) saldrían a la luz muchos años más tarde, pero cualquier extranjero que se hubiese paseado por las calles de, por ejemplo, el Moscú de la época, habría salido corriendo de allí de poder hacerlo.
Bien es cierto que, si a mi me causó tan fuerte impresión el imaginar ver alguno de los carteles de la muestra por la calle, hay que tener en cuenta que, al ser la formación (y/o al menos la cultura visual) de la sociedad de la época menos "sofisticada", es comprensible que no les chocara tanto el estilo poco sutil de la propaganda comunista.
Un buen ejemplo de este estilo sería un cartel (imagen sobre estas líneas) en el que aparecía el bueno de Stalin sentado frente a su mesa con una pluma en la mano, frente a un papel en el que escribía algo, a la luz cálida de una lámpara, y con una sonrisa paternal en su bigote; debajo de esta escena, el cartel rezaba: "en el Kremlin, el camarada Stalin cuida de todos nosotros" (si no recuerdo mal).
Otro ejemplo podría ser la maqueta de un proyecto de una escultura de Lenin situada entre dos torres de la red eléctrica, con los cables de alta tensíon tendidos tras su cabeza, de una torre a otra.
Y me viene bien recordar estos ejemplos para hablar de otro aspecto del arte soviético que, aunque me llama menos la atención que las obras nombradas, me interesa por lo irónico de lo que sería, en parte, legado suyo en el arte posterior. Hablo de contraponer a ese estilo figurativo del Realismo Socialista, el de los constructivistas, claro.
Sobre estas líneas, dos obras de Aleksandr Rodchenko
Lo cierto es que, si en un principio me parecía ingenuo pretender formar el pensamiento y comportamiento de las masas mediante un nuevo simbolismo creado a partir de formas geométricas, admito que sí veo la posibilidad de cierta eficacia si se presenta en un contexto verbal relacionado ( ver: ilustraciones de E. Lissitzky para "Historia de dos cuadrados" ); pero insisto en que, una vez más, como ocurriría con frecuencia en décadas posteriores, la "elite" artística menospreciaba el poder de una cultura visual formada a lo largo de siglos de historia. Es como si hubiesen dicho: " vamos a lavarles el cerebro sin que ni siquiera se den cuenta", obviando que cualquier humano está más predispuesto a dejarse manipular por quien le es más familiar.
Así que, como decía, no deja de ser irónico que un arte creado para conseguir que ciertas ideas calaran más hondo, casi podría decirse que en el inconsciente, acabara (aunque eso sí, puede que fuera mayor la influencia del suprematismo, que por otro lado, también inspiró a los constructivistas) siendo un antecesor del arte más desprovisto de significado que hasta ahora ha sido capaz de hacer la especie humana, un arte tan inocuo que cualquier oficina bancaria puede exhibirlo en algún despacho sin temor a ofender a nadie o violentar a nadie, o de perder clientes.
Un cartel obra del grupo de caricaturistas Kukriniksi.
Canción: Stalin, el hombre de acero, Grupo: Proletariatets Befrielsesorkester
(o algo así)
viernes, 14 de octubre de 2011
Documental:"La gran burbuja del arte contemporáneo"
Lo prometido es deuda, así que ahí va eso, un par de enlaces que he encontrado de sitios donde está este documental.Pasad el con el ratón por encima para ver los enlaces, que no se porque aparecen así;quienes no lo hayan visto (que a estas alturas espero sean pocos), a verlo:
http://www.megavideo.com/?v=SYQH94XU
http://asambleademajaras.com/videos/detalle_video.php?idvideo=25
http://www.megavideo.com/?v=SYQH94XU
http://asambleademajaras.com/videos/detalle_video.php?idvideo=25
domingo, 9 de octubre de 2011
PINTURA DECORA-DESPACHOS
Al inicio de este curso supe que a los alumnos de grado que entrarían este año en la facultad se les ofrecía la posibilidad de asistir a unos cursos "preparatorios" que llebavan los siguientes nombres: "Aprender a hablar como un artista", "aprender a escribir como un artista", y alguna cosa más por el estilo.
Aunque este artículo lo escribo con la intencion de despotricar contra estas bonitas iniciativas, tristemente debemos admitir que la carrera de bellas artes hace ya tiempo que podria reducirse a estos dos cursos. Realmente, de lo que aprendemos a lo largo de la carrera, las habilidades relacionadas con esto, casi siempre adquiridas por cuenta propia, parecen ser lo único que nos será de utilidad tras licenciarnos; al menos eso deduzco de la actitud de la gente, tanto de gran parte de los profesores como de gran parte del alumnado. La palabra Artista está adquiriendo ese significado que le otorgaba el populacho practicamente ajeno al mundo de la alta cultura hace unas décadas: es decir, alguien desenvuelto, caradura, farandulero, una especie de charlatán de feria.
Lo cierto es que una de mis ilusiones sigue siendo ser artista, pero se perfectamente que mi carácter antisocial impide casi por completo que sea esa mi profesión oficial. Para ser franco conmigo mismo, debo aceptar que no me veo como el centro de atencion en una inauguracion-degustación de "canapeses" riendo las gracias de aficionados y coleccionistas snobs.
Eso sí, me permitiría dar el consejo a los futuros artistas de que cojan la costumbre de cubrirse las espaldas los unos a los otros, ya que solo así podrán mantener embelesados a los aficionados externos al gremio, quiero decir, que si tienen éxito estos cursos que se proponen impartir a cada nueva generación, al final los pertenecientes a la profesión serán demasiado conscientes de su "secretito" como para tener credibilidad; el secreto es, claro, que todos son programados para hacer la misma basura, que perfectamente se podria sacar al mercado en "tiradas" de miles de ejemplares, y adiestrados para vender cualquier cosa mediante el uso de un "spanglish" ridículo, algúnos tecnicismos sacados de algun artista metido a pseudofilósofo, etc. Aunque como de lo que se trata ya es de ganar dinero con lo que sea, tambien es posible que a los ricos aburridos que coleccionan arte esto básicamente se la sude.
Hice hace poco la siguiente reflexión, como casi todas las que hago, en tono de broma, pero con algo de cierto, seguramente: Cuando el arte se creaba para servir a Dios, era necesario sacrificarse todo lo posible para crear algo que al menos le demostrara respeto; se podría decir que hace unos siglos la profesión de artista era, si no la mejor considerada socialmente, al menos, para el artista que creía en lo que hacía, la más seria de todas. ¿Que ocurrió? que cuando el artista ya no tiene que responder ante Dios, sino solo ante un hombre, y además a ese hombre que le patrocina le da igual la calidad de la obra porque es experto en estafar, pues el arte acaba por ser una mierda.
Ahora que hace más de un siglo que se agotó nuestra vieja fé, y algunas decadas que nos vimos decepcionados por las ciencias en cuya segura corriente nos habíamos abandonado, la sociedad posmoderna, busca modelos en culturas que hace siglos se contentaron con simplificar la realidad.Parece que uno de los lemas de nuestra sociedad es ese que siempre ha estado tan de moda en España: "Lo de fuera, sea lo que sea, es mejor". Así que ahora nuestro exquisito y minimalista gusto ha decidido que el arte debe perder todo ápice de misticismo, y servir a una causa tan noble como es decorar oficinas y maquetar revistas.
En mis últimos años de estancia en la facultad he vivido la pesadilla del "Pedant Art"(Arte pedante). Este arte no existe: solo es hablado. Y lo importante es utilizar argumentos de autoridad, nombrar algún precursor, y utilizar palabras en inglés o alemán. O si puedes, rematar con un poema "haiku".
De todos modos, cuando llegue el momento de decidir si paso por el aro o prefiero cargar cubos de hormigón en una obra, será cuando me encuentre realmente conmigo mismo.
A propósito de todo esto, si encuentro el enlace para ponerlo por aquí, os recoméndaré un documental llamado "La gran burbuja del arte contemporáneo". Mucha gente lo habrá visto ya, supongo, porque debió hacerse al poco de notarse las primeras manifestaciones de la crisis mundial, pero para quien no lo haya visto, no tiene desperdicio ver como el "gafapastas" de Damien Hirst y la casa de subastas con la que estaba compinchado especulaban con obras que ya no compraba ni Dios.
Una obra de Karla Black, finalista del premio
Turner 2011. Sí señora, con un par.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




